Masificar la inteligencia colectiva, la hazaña de César Hidalgo

Masificar la inteligencia colectiva, la hazaña de César Hidalgo

Tras un año de construir nuevas dinámicas de interacción, socialización y de acceso al conocimiento, y con un futuro a corto plazo aún incierto, muchos portales y medios de comunicación empiezan a preguntarse qué tanto influirá esta situación en las sociedades del mañana, en sus preferencias para trabajar, relacionarse y en la manera en que los grupos obtendrán aprendizaje.

Para César Hidalgo, director del Centro de Aprendizaje Colectivo del Instituto de Inteligencia Natural y Artificial, Aniti, de la Universidad de Toulouse, en Francia, esto, más que determinarse ahorita, podrá hacerse evidente en el momento en que termine la crisis y la gente vuelva a interactuar y a explorar la vida con libertad, ya que probablemente el mundo físico será visto de otra manera. Sin embargo, considera que la pandemia del Covid-19 ha acelerado el desarrollo y entendimiento del aprendizaje online, generando una motivación para producir contenido de mayor calidad y evitar el agotamiento que puede provocar esta modalidad.

Hidalgo, quien es nacido en Santiago, Chile, lleva maś de 10 años estudiando el aprendizaje colectivo, pasando por universidades tan importantes como el Massachusetts Institute of Technology, MIT, donde dirigió el Collective Learning Group, entre el 2010 y el 2014, y emprendiendo proyectos que han sido de impacto global, como la creación del Índice de Complejidad Económica, que permite entender los procesos de desarrollo económico de un país, ciudad o región, y la influencia del conocimiento acumulado que tiene su población.

“Para que seamos más inteligentes en conjunto, convergen muchos temas, como la tecnología, las comunicaciones, y también la manera en que las personas trabajan en equipo, la inteligencia emocional, etc. Todo eso, al unirse, nos permite colaborar, entre diversas disciplinas, bajo un interés mutuo”, comentó.

Otra de las características de este tipo de estudios, y que quizá es la más relevante, es la amplitud del término colectivo, que puede hacer mención a grupos de pocas personas o a países enteros. De allí han surgido corrientes distintas, como la literatura que se enfoca en equipos de trabajo y sus capacidades para resolver problemas, o la difusión de conocimiento a gran escala.

“En el caso de los equipos se ha determinado que aquellos que tienen en su mayoría mujeres tienden a un mayor aprendizaje colectivo, así como que es mucho más valioso tener un grupo con capacidades de colaboración que un grupo de expertos. En escalas mayores, la migración geográfica es uno de los principales canales de difusión de conocimiento para el desarrollo de tecnologías, en lugares donde no existen o no hay patentes. A su vez, sirve para propiciar el intercambio de conocimiento entre los lugares de origen y de destino de los migrantes. Igualmente, los estudios han señalado que cuando las personas generan empresas en industrias similares a aquellas en las que han participado, hay mayor probabilidad de éxito que cuando solo se basan en su entendimiento de una ocupación en específico”.

Para estudiar y comprender todas estas variables, el profesor Hidalgo, que cuenta con un PhD en Física de la Universidad de Notre Dame, ha desarrollado diversas plataformas de distribución de datos, que permiten visualizar y entender la data proveniente de entidades oficiales de países como Estados Unidos o México, para conocer de primera mano cómo están a nivel económico, educativo y de calidad de vida, e incluso saber cuáles son sus exportaciones culturales.

“Esta iniciativa comenzó hace cerca de ocho años y se transformó en una empresa que se llama Datawheel, con la que hemos emprendido proyectos muy exitosos para proveer una cara útil, amigable y actualizable de los datos públicos, como son DataUSA y DataMéxico, que se actualizan frecuentemente. Igualmente, tenemos el Observatorio de Complejidad Económica, donde se muestran datos de comercio internacional”, indicó.

Portales de estas características aún no son prioridad para las entidades públicas en la mayoría de países del mundo. Para Hidalgo, que ha sido catalogado en varias oportunidades como uno de los latinoamericanos más influyentes en la industria tecnológica mundial, el Covid-19 ha evidenciado que los gobiernos tienen una capacidad limitada de generar sistemas de información, de manera rápida, convirtiéndose en una deuda de las instituciones con la sociedad, que espera sea resarcida en la próxima década, tanto en lo público como en lo privado.

A raíz de este análisis y de ver cómo es la conexión entre las entidades gubernamentales y la gente, uno de los temas de mayor interés del profesor, en la actualidad, es la democracia digital, pues considera que es posible pensar en una participación ciudadana más frecuente, activa y accesible, siempre y cuando se rompan todas las barreras para lograrlo.

Parte de este pensamiento se vio reflejado en el proyecto chilecracia.org, que cumplió su primera etapa en enero de 2020, después de tres meses en línea, permitiéndoles a miles de personas colaborar en la priorización de propuestas de política pública, participar en una encuesta para eliminar artículos de la constitución chilena, contar con una plataforma de seguimiento legislativo y visualizar datos de COVID-19.

“La democracia digital es muy amplia, porque busca las diversas formas de participación en que la ciudadanía puede conectarse con el gobierno, con canales de comunicación más activos que las jornadas de votación que son bastante episódicas. Contar con ciclos de participación durante ciertos periodos y que podamos usar medios de comunicación y las redes sociales, no solo para reclamar por Twitter o divulgar información falsa sobre los opuestos, sino para canalizar el diálogo entre aquellos que piensan distinto”, dijo.

Foto por: Anna Sokolovska.