De cómo Slack, Tumblr, Zoom, Spark e incluso Moodle ayudaron a salvar a nuestra clase de taller de diseño durante la cuarentena.

De cómo Slack, Tumblr, Zoom, Spark e incluso Moodle ayudaron a salvar a nuestra clase de taller de diseño durante la cuarentena.

Por Felipe Jiménez Cano, docente del programa de Diseño de Vestuario de la Universidad de San Buenaventura Cali.

 

El domingo 15 de marzo de 2020, como a la mayoría de profesores y estudiantes universitarios debió sucederles, recibimos un mensaje del rector indicándonos que se cancelaban todas las clases presenciales y que el ingreso de estudiantes al campus estaba bloqueado hasta nuevo aviso, el motivo: la activación por parte del gobierno de una de las fases asociadas a la contingencia por la pandemia del COVID-19. Justo, teníamos programada la visita de un par de invitados especiales para ese lunes, el que podemos llamar el día 0, y aunque inicialmente se mostró reticente a hacer la charla de manera virtual, pudimos convencer a nuestro contacto para que la realizaran vía Zoom. La idea de nuestra invitada era postergar la charla para un momento en el semestre en el que se reactivaran las clases presenciales cosa que, como se sabe, no sucedió. El principal temor de ella era perder la interacción real con el auditorio, un temor que también es compartido por la mayoría de los profesores.

Finalmente, ese lunes la clase se llevó vía Zoom, utilizando una sala reservada a través de la RUAV y, como si lo hubiésemos estado realizando desde antes, todo funcionó a las mil maravillas. Bueno, tal vez hubo unos pocos problemas técnicos, pero en general todo se resolvió con fluidez. La charla se alargó debido al acceso al material, a las preguntas de los estudiantes y a que hubo chispa, lo que avivó esa intención inicial, en la que como ventaja premonitoria teníamos el haber decidido, desde iniciado el semestre, involucrar algunas herramientas digitales a la clase:

Slack:

Una aplicación para trabajo colaborativo que en pocas palabras es como un WhatsApp con esteroides. Su principal diferencia es que está pensada desde un inicio para el trabajo y para reemplazar en gran parte el correo electrónico, en las interacciones entre compañeros de trabajo, lo cual genera eficiencia. Su funcionalidad clave es el uso de canales públicos o privados que sirven para organizar a las conversaciones. Cada canal es como otro chat en el que todos los miembros del mismo canal pueden ver todo el historial e interactuar entre ellos.

En el taller fue nuestra herramienta y desde la primera semana -que obviamente era presencial porque el semestre fue presencial durante las siete primeras semanas- nos aseguramos de que los estudiantes fueran miembros del espacio de trabajo del curso y que descargaran la aplicación en sus celulares.

Este nuevo espacio académico, lo organizamos por medio de canales principales llamados #anuncios_clase, para todo lo relacionado con la logística y la distribución de grupos. #desarrollo_taller tenía toda la información y casi todas las preguntas públicas relacionadas con los proyectos a realizar durante el taller, #calificaciones sirvió para colgar los archivos periódicamente actualizados de las calificaciones. Las demás actividades tenían su propio canal, incluso desde la etapa presencial.

Por ejemplo, en canales asociados a los retos cortos del taller, los estudiantes ponían fotografías de sus bitácoras con las exploraciones y soluciones al reto planteado, esto creó una eficiencia para la consolidación de la información generada por cada estudiante en las clases presenciales, por la facilidad de poder compartir en tiempo real, pero también porque los estudiantes empezaron a generar un sentido de la síntesis comunicativa, habilidad que fue madurando a lo largo del semestre.

Durante la cuarentena, Slack mostró ser nuestra herramienta de base para ayudarnos a comunicar con los estudiantes del taller, las interacciones públicas o privadas aumentaron una vez iniciada la cancelación de las clases presenciales. Usamos la versión gratuita de Slack, que nos permite conocer que durante el semestre tuvimos más de 3.490 mensajes, en 22 canales públicos y otro número de privados.

De esta manera, los estudiantes empezaron a subir todas sus entregas y revisiones semanales a un canal y, usualmente, lo hicieron subiendo un PDF con sus avances y un archivo de audio con la explicación en caso de que no lográramos conocer por Zoom. Si uno de los objetivos de Slack es reemplazar al email por una herramienta de comunicación de equipo más eficiente, creemos no exagerar al indicar que durante el semestre no intercambiamos un solo correo electrónico con ningún estudiante.

Tumblr:

Este sitio de blogging lo utilizamos desde el inicio del semestre, con el objetivo de  hacer un blog compartido del taller. Este es un espacio donde todos los miembros pueden publicar entradas y es como la voz del curso. Así, a cada estudiante le correspondió un tema por corte, y sobre este tema creaba su entrada. Lo más importante de este proceso fue la actividad de comentar o sustentar la entrada del blog en clase, que generó una serie de discusiones de temas asociados al eje del taller, que enriquecían a la clase. Las discusiones eran breves y se realizaban en el salón de clase pero, una vez se finalizaron las actividades presenciales, las discusiones se movieron a los espacios virtuales en el horario convencional de la clase en Zoom, es decir momentos de interacción sincrónica.

Zoom:

La RUAV permite reservar salas virtuales con funcionalidades pagas de Zoom, para las clases, y así lo hicimos para todas las sesiones durante el horario original. La aplicación permitió grabar y, a veces, estas grabaciones, por solicitud de los estudiantes, se subieron al OneDrive de la universidad y se compartieron vía Moodle. Una de las principales ventajas de este servicio es que los estudiantes no tienen que ingresar a ninguna cuenta nueva para acceder a una reunión virtual de clase, basta con seguir el vínculo para unirse, algunos lo hacían desde dispositivos móviles. La interacción sincrónica es clave para mantener interacción en vivo con los estudiantes y resolver dudas de manera inmediata, así como para conocer el trabajo que realizan y dar retroalimentación vía conversación.

En algún momento, estas interacciones de revisión de trabajo se volvieron individuales, para eso empleamos la utilidad de generar sesiones de Zoom, en una de las mismas, los profesores hablábamos exclusivamente con el estudiante que presentaba, mientras los demás esperaban su turno. Esto significó, una variación de la metodología, ya que previamente todos los estudiantes presenciaban las entregas. Aquí al hacerlo individual, el ejercicio se tornó más exigente para los mismos estudiantes. Esto se visibilizó en cada asesoría. Estas revisiones son similares a revisiones individuales en salón de clase. Cabe aclarar que, en la etapa presencial, estas revisiones casi siempre fueron colectivas y se promovía que los estudiantes aportaran retroalimentación a sus compañeros vía notas autoadhesivas en momentos limitados, un método prestado de las galerías de votación en design thinking.

Adobe Spark:

Es una aplicación web que permite, entre otras cosas, crear páginas web con estilos predefinidos, las cuales nos sirvieron de presentaciones. Nuevamente, la idea de hacer las presentaciones en páginas de Spark y no en documentos PDF o PowerPoint era que las primeras son páginas web responsive, es decir que se pueden ver fácilmente por celulares, las páginas son alojadas por Adobe. Prácticamente, cada semana contó con una de estas páginas que se compartieron inicialmente solo vía Slack y luego vía Slack y Moodle. Aprovechamos la suscripción personal a Adobe para poder agregar el logo de la clase. Otro beneficio es que si se corrige o actualiza una presentación no hay que volver a enviarla, simplemente la página queda actualizada.

Moodle:

Una vez iniciada la contingencia, la universidad abrió centenares de cursos en este LMS. Nosotros no contábamos con ese espacio para el taller y empezamos a utilizarlo para aprovechar el recurso ofrecido, pero sobre todo como registro oficial de lo que sucedía en cada módulo de la clase, ahí pusimos vínculos a Slack y a Spark, elementos a evaluar y demás etiquetas de contenido que la universidad recomienda poner en las pestañas de los cursos. Era como una especie de registro del módulo.

Kahoot:

Es una herramienta interactiva, para generar evaluación por medio de la lúdica. En el transcurso del semestre la usamos una sola vez, pero resultó bastante dinámico y con otro aire el sentido de una evaluación, que en este caso fue un quiz, y que normalmente se torna como algo tensionante y punitivo. La utilizamos en el salón de clase cuando las sesiones eran aún presenciales.

La sumatoria de las herramientas indicadas anteriormente, y que en realidad se empezaron a utilizar siete semanas antes de la contingencia, permitieron mantener la fluidez en la interacción con los estudiantes. En un principio, estas herramientas se utilizaron como un complemento para la educación presencial, para tener una más fluida y eficiente interacción con los estudiantes, fuera de las aulas, pero una vez iniciada la inesperada contingencia, estas herramientas fueron literalmente nuestra salvación. Desde nuestra experiencia, recomendamos su uso incluso para la presencialidad, y aún más para la virtualidad. Tal vez, pensaríamos en sustitutos a los que institucionalmente tengamos acceso, por ejemplo reemplazaríamos Slack por Teams, pero más por efectos de que existe un acceso institucional, en nuestro caso particular.

Lo que falta

La educación en diseño es seguramente una de las que más se ve afectada por la contingencia, en especial porque la labor del diseño es bastante práctica y algo que es aparentemente imposible reemplazar es la exploración formal que hacen los estudiantes, cuando acceden a los laboratorios o talleres de diseño. En los hogares, es muy difícil y costoso acceder a estas herramientas -a materiales no podían acceder, porque también, en un principio, los proveedores no podían despachar-. Identificamos que este es uno de los valores fundamentales de la presencialidad: el acceso a espacios especializados para la realización de prácticas. Sin embargo, es curioso que tal vez no sea la interacción presencial con los estudiantes el valor principal, de manera puramente informal y empírica percibimos incluso que a veces puede tener ventajas la virtualidad, en la comunicación profesor – estudiante.

Hay otro tipo de interacción que se quedó corta en nuestro caso, porque es difícil de lograr en la virtualidad, y es el contacto entre los estudiantes e interacción con la materialidad (por ejemplo con la naturaleza, materiales…), ese incluso es un reto en un escenario en el que hay que mantener distanciamiento social, así haya presencialidad. La interacción física entre estudiantes, el paso eventual de elementos entre ellos y, en especial, ciertas actividades de facilitación, como las mismas galerías de votación podrían reemplazarse de manera limitada por murales virtuales, pero no utilizamos esa opción.

Cabe aclarar que haber conocido personalmente a los estudiantes durante siete semanas debió haber dado una ventaja especial para seguir interactuando con ellos virtualmente. Por otro lado, las herramientas convencionales para la educación, como Moodle, pueden no estar al nivel de los tiempos, en especial porque su interfaz no es tan actualizada como las de aplicaciones como Slack y seguramente Teams. El fácil acceso a estas herramientas desde celulares rompe una barrera de uso por parte de los estudiantes: para un profesor es mejor estar a un clic de distancia.

Artículo original aquí.